sábado, 28 de septiembre de 2013

Mi primer couscous


Según www.directoalpaladar.com, el llamado cuscúscous-cousalcuzcuz o kuskusús, es un plato tradicional de la cocina de África del norte, a base de sémola de trigo duro, y a veces de cebada o de trigo verde, este último en Tunicia especialmente.

El mismo sitio afirma que fue incorporado a la cocina francesa luego de la conquista de Algeria, en todo caso, sea como sea que haya llegado, es algo que está en todas partes, en el supermercado hay una estantería reservada para sus ingredientes y hace parte de la dieta de muchas familias francesas.


Esta noche fuimos invitados a la casa de una compañerita de nado sincronizado de mi pequeña "hermana de acogida", ellos son una familia absolutamente adorable que  ha viajado por todo el mundo pues el señor era chef cuisinier  de una cadena de hoteles y resorts muy conocida en Francia llamada "Club Med", luego tuvieron a su hija y se establecieron acá en Sète. Obviamente la comida iba a ser buena, pues el señor sabe lo que hace, además, el éxito estaba garantizado porque él es marroquí, así que solo era cuestión de probar.


Como es usual acá en Francia, nos recibieron con los aperitivos, unos deliciosos tomates cherry, champaña, y galleticas de albahaca. De repente, se alzó un aroma delicioso, y el señor entró con unos vasitos de cristal llenos de algo que evidentemente provenía de un animal, se acercó y dijo que era corazón de cordero. OMG!!!


Mi relación con la carne es bastante extraña, por un lado me gusta y por el otro me muero de la tristeza de comerme un animalito, en todo caso, cuando pensaba en mi viaje y hablaba con la gente que había vivido en Europa, me había imaginaba que no iba a comer mucha carne... nunca había estado tan equivocada. Acá comen carne que da miedo!!! Y carne de todo, vaca, cerdo, ternera, conejo, cordero, pollo, paloma, etc... 




Retomando, varias personas no quisieron recibir el platico, yo no pude decir que no porque no quería romperle el corazón al señor, yo se lo que se siente cocinar con esmero toda la mañana y que un plato sea rechazado!!!! Y para cocinar la víscera me imagino que le tomó toda la mañana, y la tarde también, así que haciendo de lado mis preconceptos me dije: "Valeria mi amor, para esto viniste hasta la porra, para probar cosas nuevas, cómase su corazón que seguro está bien bueno" normalmente NUNCA hubiera probado semejante plato pero literalmente haciendo de tripas corazón JAJAJAJA probé y estaba rico! Tenía un dejo del inconfundible aroma de la cabra, pero era muy leve....

A continuación, la entrada, algo más conservadora, consistía de un puré de berenjenas, atún y huevo duro... El emplatado fue especialmente diseñado por Elise (la hija de la familia) y Jade (mi hermanita de acogida).
Otra cosa muy tierna fue como pusieron la mesa, muy elegante para recibirnos, la mamá de Elise habla español perfecto y desde que la conocí ha sido muy amable conmigo



La entrada estuvo deliciosa, sobre todo las aceitunas negras!!! Y ahora si llegó el couscous! en dos platos se alzaban dos montañas de sémola, en los demás estaba el guiso y la carne, obviamente de cordero. También habían unas salchichas extrañas y unas cebollas caramelizadas con canela y uvas pasas.

Una de las cosas que más me gustaron fueron los platos donde estaba la comida, eran preciosos.

La mecánica del couscous consiste en poner la cantidad deseada de sémola en el plato, hacer un medio volcancito y poner en el cráter la carne y el guiso, con mucho o poco caldo según el gusto del comensal. Yo había tenido suficiente proteína con la porción de corazón, así que no cogí carne, pero a petición del público probé la salchicha, que estaba deliciosa.



Este fue mi plato, arriba, la salchicha misteriosa, abajo la sémola coronada con el guiso de verduras de las que sólo pude identificar la zanahoria y los garbanzos. Al lado la cebolla con canela y las uvas pasas, mi parte preferida!

Ahora, el guiso fue hecho con cordero, y era inevitable que el gusto lo permeara todo, para mi lengua poco educada es un sabor un poco fuerte, no es maluco, es diferente, es algo a lo que uno se debe acostumbrar, a mi por ejemplo no me gusta el queso de cabra pues tiene el mismo "dejo" como olor a aprisco convertido en sabor (no se como mas describirlo)

Viajar se trata de conocer nuestras culturas, y una de las formas más cercanas de hacerlo es por medio de los sabores, detrás de esta comida está la tradición de un pueblo lejano al mío, probando sus platos puedo acercarme más a sus costumbres y a su identidad.

De postre habíamos llevado dos platos llenos de repostería: tartines, merengues, milhojas, pero todo pasó a un segundo plano con algo mucho más simple pero muy especial: Rodajas de naranja con canela. En la comida puede aplicarse la misma máxima de la moda: En ocasiones, menos es más.

Después de un cóctel de despedida, ron blanco, azúcar morena y limón, dijimos adiós  lo que más me gustó de la velada fue la hospitalidad, el esmero que se notaba en todos los detalles, el amor con que prepararon la comida y la calidez que se sentía en la mesa, en momentos como esos no me siento extranjera.

El centro de mesa especialmente mandado a hacer para la ocasión, mi familia de acogida llevó un arreglo floral, me gusta mucho eso, acá no dan por sentados a los amigos, siempre los reciben como si fuera la primera vez.


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