En mi estadía en el viejo continente he vivido algunas experiencias graciosas, montañeradas que uno hace porque no conoce, porque esta acostumbrado al trópico y a un ritmo de vida muy distinto, más vigilado, más desconfiado, más manual...
En esta entrada trataré de recopilar algunas anécdotas...
1. El tiquete del tren
Primer día de coger el tren...El Metro de Medellín me tenía muy mal acostumbrada, una sola línea, sin pérdida, y aunque yo ya había ido a Nueva York, a Washington y me habia enfrentado con otras culebras de acero más miedosas, nada podía prepararme para un tren en Francia, porque lógicamente nunca había estado en Francia (duh!!!)
Acá hay tres tipos de trenes (que yo sepa) el TGV, el Intercités y el TER, el primero es el súper rápido para ir lejos, el segundo es el super lento para ir lejos y el TER es normalito para ir a los pueblitos y ciudades de la región.
Llegué a la estación, después de averiguar que el tren salía las 11:50 am, me dirigí a la fila de la taquilla, que por cierto era inmensa y físicamente imposible de sortear en 10 minutos... y gracias a un mansito que me vio la cara de desesperación, desistí de esa idea y fui a comprar el tiquete a una máquina prehistórica que no era touch sino que funcionaba con una maldita rueda que nunca para donde uno quiere... después de luchar logré comprar el tiquete... Entonces pasé la puerta automática y empecé a buscar el torniquete JAJAJAJA ILUSA, no hay torniquete, no hay señor, no hay nada... muy sorprendida me monté en el tren y me fui para Montpellier y nadie nunca me pidió el tiquete.
Ahora se que hay controles sorpresa y que ahi uno lo muestra y que hay unas cositas amarillas para "compostar" el papelito antes de montarse al tren... Muy duro, como diría mi abuelita "parece que me hubieran sacado del monte con espejitos"
Moraleja: Acá la gente confía en que uno compró el tiquete... Liberté.
2. El parqueadero fantasma
En el asfalto a menudo hay marcas que dicen PAYANT al lado de los puestos de parqueo, eso significa que hay que pagar... Entonces yo toda tierna me parquié hice la vuelta que tenía que hacer y después fui a la casetica, para pagar, como en los parquímetros de Medellín, claro que acá no hay señorsito... Metí las monedas y yo dije "estos franceses tan confiados... creen que uno va a poner el tiempo exacto que se quedó" entonces dije que me había quedado 20 minutos (cosa que era verdad) metí mis 50 céntimos y recibí el tiquete que decía que a partir de ese momento tenía 20 minutos de parqueo autorizado... PLOP! Era al revés, uno se parquea, paga y se queda el tiempo que pagó...
3. La máquina asesina
Otro día estaba en el muelle D de la estación del tren, ahí hay una máquina expendedora, tenía sed entonces me compré una botella de agua y normal, uno mete la mano para sacar el producto... Metí mi preciosa mano de pianista y PUM la máquina asesina me machucó horrible mi dedito porque en realidad era automática y sacaba sola la botella... me dio tanta risa y me dolió tanto... y todo el mundo me miró! jajaja si alguien supiera español seguro me hubiera gritado ¡¡¡MONTAÑERA!!
4. Código para hacer pipí
Ahi estaba yo, sola en Montpellier después de comerme un gran sánduche lleno de papas fritas y un helado de Ben & Jerry's. Estaba al teléfono con mi prima que vive en Bordeaux, y le dije "Manu tengo muchas ganas de ir al baño y el de este restaurante está malo" entonces ella me dijo que fuera al McDonald's mas cercano que a veces no había código para entrar al baño... WTF??? ¿Código para entrar al baño? Eso era nuevo para mi, así que decidida a ver ese atropello contra los derechos humanos fui al McDo y efectivamente pedían código para entrar, entonces muy decente leí que a la vuelta del teatro de la Comedie habia unos baños públicos y me fui a buscarlos con Manuela acompañándome vía telefónica.
Después de darle la vuelta al teatro ese no encontré los tales baños, y dispuesta a abandonar la misión y a aguantarme hasta la casa, seguí mi conversación cuando de pronto a lo lejos leí "LES BAINS DE MONTPELLIER" Los eNcontré!! WIII! Fui salticando feliz cuando me enfrento con la dura realidad, es un restaurante que se llama así porque en francés se dice TOILETTES... no bains... Valeria por dios! esa platica del francés se perdió! Mentiras, era la necesidad que me nublaba el entendimiento... La risa con mi prima aumentó las ganas de ir al toilette entonces guíada por mi instinto decidí colarme al baño de McDo... Me paré en la puerta a esperar que alguien saliera y así como una trasngresora de las normas corporativas atentatorias contra la dignidad humana, me colé al baño sin código y fui feliz....

