Idealizado fenómeno natural, blanca y aparentemente suavecita... Si algo me ilusionaba era conocer la nieve, la conocí y no la quiero volver a ver.
Ver un zorro, un ciervo, deslizarme torpemente sobre unos esquís que me hacían temblar las piernas y casi quebrarme el culo caminando, algunas de las hermosas experiencias de este fin de semana.
Antes hablaba con el amor que sólo puede producir el desconocimiento del que sería mi encuentro con la lluvia cristalizada, de lo divertido que sería rodar cuesta abajo con esa nieve polvorosa de las películas, despreciaba los consejos de una verdadera conocedora de la nieve que me advertía que no era tan linda, que era sucia, que dolía...
Por dos días digamos que es aceptable, pero creo que si viviera sabiendo que cada año durante tres meses mis zapatos se mojarían, mis dedos se congelarían y viviría con el miedo de saber que cada paso puede ser el bono para un yeso, sería muy infeliz.
Claro que no todo es tan malo, las huellitas de zorro, las motos y los pedazos de hielo que casi te dejan ciega...eso es lo que llamo un winter wonderland. Ayudó mucho la fondue, el jugo de manzana con canela y el vino caliente... y la champaña, y el jacuzzi... todo lo que no involucrara salir.
Obviamente una no está equipada para esos ambientes tan hostiles, de por si mis frágiles manos se han visto afectadas con las temperaturas "dulces" del mediterráneo (6°-8°) ahora estos vientos glaciales y el temido bajo cero, pueden causar estragos en este bello cuerpecillo tropical. Afortunadamente esta vez sólo dejó algunos morados, más "puño de invierno" y la melancolía propia de paisajes blancos y hostiles lejos de casa.
[Peye salir el fin de semana y tener ganas de llegar a la casa después del viaje en el carro, (ustedes conocen esa sensación) y llegar, pero no a la casa]
El esquí, esa es otra cosa increíble, no podía dejar de preguntarme quién se habría inventado eso, es un deporte para gente paciente, porque sólo vestirse es una odisea, ponerse esos zapatos, hacer las interminables filas... Todo para caerse como una boba en la pista de los bebés mientras eres sobrepasada por infantes de 3 años que bajan a toda velocidad manejando magistralmente esas extrañas extensiones de fibra de vidrio.
Yo me quedo con la emoción del cartón para "lisarse" por las lomas de las fincas de los tíos. La nieve no es para mi, es muy fría, se derrite, duele... Que se quede en las películas y encerrada en los adornos de una navidad importada.
Nota:
El puño de invierno es un fenómeno dermatológico que en sus etapas iniciales puede confundirse con la lepra porque el frío carcome tu epidermis hasta hacerla sangrar, dejando a su paso una sensación escamosa y un aspecto rojizo que hacen que tus manos no sean dignas de ninguna joya. Término acuñado por mi primo Julián y que ha tenido acogida en el mundo de mis amigos, algunos incluso creyeron que se trataba de una enfermedad real, no estoy diciendo que no lo sea, porque yo la sufro, me refiero a su denominación.