viernes, 27 de septiembre de 2013

Fauna setoise

Hoy voy a dedicar mi entrada a la fauna de Sète, o a lo que he visto de ella, en particular me ha asombrado la curiosa y trágica historia de los caracoles estripados.

Este es un pueblo costero, hay aves propias de las zonas playeras como las gaviotas, a las que yo confundí con patos mientras nadaban (como patos) en los canales que atraviesan el centro de esta pequeña ciudad.



Su característico graznido es habitual en las mañanas y a veces vuelan incluso hasta el monte en donde habito, pues acá hay como un "cerro tutelar" que se llama Saint Clair, que es más o menos de la altura del cerro el Volador (jajaja LA COMPARACIÓN) y domina el paisaje.

Hay una enorme cantidad de palomas, la población es casi tan alta como la de la Universidad de Antioquia, y son igual de conchudas y de confiadas, no se espantan ni con el carro, ni con el perro, nada las hace moverse de su sitio. El trágico destino de una de ellas fue morir aplastada en la rue Paul Valèry. Otra persona la mató, yo no, que quede claro, yo sólo vi el cadáver.

Una de las niñas que cuido, la más parcerita, la que puedo llamar más fácilmente "hermana de acogida", le tiene pavor a las palomas, y hoy mientras íbamos a Monoprix a comprar algunos ingredientes para el tajine de mañana, gritó cuando tres palomas se acercaron, el resultado fue que yo también grité como una loca porque creí que había algo más peligroso, y cuando me dispuse a espantarlas para que ella estuviera más tranquila, las palomas esas ni se inmutaron, se quedaron ahí mientras yo como una boba las "azuzaba"... en fin, qué escena más decadente.

Continuando con esta descripción faunística, acá los bichos son mínimos, afortunadamente no hay mariposas XXL como las que a veces se metían a mi baño en Medellín, no he visto cucarachas y las arañas son microscópicas, eso es un plus. Cuando le conté a mi familia de acogida los bichos que había en Colombia se estremecieron, incluso el papá! lo cual me pareció muy charro porque, que quede muy claro, un requisito sine qua non de un "marido", esposo, compañero permanente, etc, es que no le tenga miedo a los bichos y los pueda sacar de la casa mientras una se monta a la cama gritando de pánico. Digan lo que digan, queridas feministas, ese es el rol del hombre en la relación.

Otra especie que abunda en la región son los caracoles, el famoso escargot, que hasta ahora no he visto emplatado sino libre, transitando por las calles, subido en los muros, o estripado por un carro, creando un mosaico de concha y baba que adorna la vía. 

La entrada a la casa está plagada de caracoles, y muchos encuentran la muerte en las llantas de los vehículos que entran y salen, no me había percatado de eso hasta que un día me llamó la atención la cantidad de manchas que había en el pavimento, al acercarme me encontré con la "carnicería". En fin, creo que hasta yo he matado caracoles... es muy triste, no me quiero imaginar el sonido que produce el aplastamiento... un frágil caracol, un carro grande y pesado.. crack.

La carnicería, acompañada de dos avispas que se alimentan de la carroña.

Esperen en mi próxima entrada... "Mi primer couscous"


No hay comentarios:

Publicar un comentario